¿Por qué cada vez más personas jóvenes tienen colesterol alto?
Hay una situación bastante común: tienes 28, 32 o 35 años, trabajas, haces ejercicio de vez en cuando, no sientes ninguna molestia y consideras que el colesterol es algo que tendrás que revisar "más adelante".
Hasta que un examen de rutina aparece con una palabra que no esperabas: colesterol alto.
La primera reacción suele ser: "Pero ¿cómo, si todavía soy joven?"
La realidad es que el colesterol alto no siempre tiene relación con la edad. También puede estar influenciado por la genética, la alimentación, el nivel de actividad física, el peso, algunas enfermedades y otros factores.
Y precisamente porque suele no producir síntomas, conocer tus niveles puede ser una de esas decisiones pequeñas que ayudan a cuidar tu salud cardiovascular a largo plazo.
El colesterol no es el enemigo
Antes de hablar de colesterol alto, hay algo importante que entender: el colesterol es necesario para el organismo.
Participa en funciones como la producción de hormonas y la formación de estructuras celulares. El problema aparece cuando determinados niveles de colesterol y otras grasas en la sangre se encuentran elevados y aumentan el riesgo cardiovascular.
Cuando hablamos de un perfil lipídico, normalmente encontramos diferentes valores:
- LDL: conocido popularmente como colesterol "malo".
- HDL: conocido como colesterol "bueno".
- Triglicéridos: otro tipo de grasa presente en la sangre.
- Colesterol total: una medida que integra diferentes componentes.
El LDL elevado puede contribuir a la acumulación de placa en las arterias, mientras que determinadas combinaciones de LDL, HDL y triglicéridos se relacionan con mayor riesgo cardiovascular.
Por eso, no se trata simplemente de "tener colesterol", sino de conocer cómo están tus diferentes valores y qué significan en tu contexto.
¿Por qué puede aparecer colesterol alto cuando eres joven?
1. La genética también cuenta
Puedes tener hábitos saludables y aun así presentar niveles elevados de colesterol.
Algunas personas tienen condiciones hereditarias, como el hipercolesterolemia familiar, que pueden producir niveles muy altos de LDL desde edades tempranas.
Por eso, si en tu familia existen antecedentes de colesterol elevado o enfermedades cardiovasculares a edades tempranas, vale la pena comentarlo con un profesional de salud.
2. Lo que comes suma, pero no tienes que vivir a dieta
Una alimentación con exceso de grasas saturadas y grasas trans puede contribuir a elevar el colesterol. Pero hablar de alimentación saludable no debería convertirse en una lista interminable de prohibiciones.
Se trata de encontrar equilibrio: más alimentos frescos, fibra, frutas, verduras, legumbres y cereales integrales; y moderar el consumo frecuente de alimentos con alto contenido de grasas saturadas, azúcares añadidos y ultraprocesados.
Un gusto ocasional no define tu salud. Lo que importa es el patrón que construyes la mayoría de los días.
3. Pasar muchas horas sentado también cuenta
Trabajar ocho horas frente a un computador, desplazarte en carro y llegar a casa sin energía para moverte puede convertirse en una rutina bastante sedentaria.
La actividad física regular puede ayudar a mejorar diferentes factores relacionados con la salud cardiovascular y metabólica.
No necesariamente tienes que empezar entrenando una hora diaria. Caminar más, subir escaleras, hacer pausas activas o encontrar una actividad que disfrutes también son formas de empezar.
4. El peso y la salud metabólica están relacionados
El sobrepeso y la obesidad se asocian con niveles más altos de triglicéridos y LDL y niveles más bajos de HDL.
Pero aquí también es importante mirar más allá de la báscula. La salud metabólica incluye diferentes factores y debe evaluarse de manera individual.
Lo más curioso: puedes tener colesterol alto y sentirte perfectamente bien
Esta es probablemente la razón por la que tantas personas lo descubren por casualidad.
El colesterol alto generalmente no produce síntomas. La única manera de saber cómo están tus niveles es realizar una prueba de sangre. No tienes que esperar a sentir dolor en el pecho, cansancio o algún otro síntoma para empezar a cuidar tu corazón.
De hecho, la prevención funciona precisamente porque permite conocer determinados factores de riesgo antes de que aparezcan complicaciones.
¿A qué edad debería revisar mi colesterol?
No hay que esperar a llegar a los 50 para empezar.
El CDC señala que el colesterol puede revisarse desde edades tempranas y que, en adultos sanos, generalmente puede controlarse cada 4 a 6 años; quienes tienen diabetes, enfermedad cardiovascular o antecedentes familiares pueden necesitar controles más frecuentes. La frecuencia adecuada depende de cada persona.
En Colombia, donde las enfermedades cardiovasculares representan una de las principales causas de enfermedad y mortalidad, incorporar la prevención cardiovascular a la conversación sobre salud resulta especialmente relevante.
Por eso, conocer tus niveles puede ser útil incluso cuando todavía eres joven y te sientes bien.
Un perfil lipídico puede darte información que no puedes sentir
Un perfil lipídico es un examen de sangre que permite conocer diferentes tipos de grasas presentes en la sangre, entre ellas colesterol total, LDL, HDL y triglicéridos.
Cuidar tu corazón no tiene edad
Tal vez tienes 25 años y nunca has pensado en tu salud cardiovascular.
O tienes 35 y llevas varios años sin hacerte un examen.
Tal vez simplemente quieres saber cómo estás antes de empezar a entrenar, cambiar tu alimentación o establecer nuevas metas de salud.
No necesitas esperar a que algo esté mal para empezar a conocer tu cuerpo.